Mascotas eternas gracias a la clonación

Cualquiera que haya tenido una mascota sabe que hace falta poco tiempo para que ésta se convierta en un miembro más de la familia. El ronroneo del gato más mimoso del mundo o la alegría incontrolable de tu perro al llegar a casa son la mejor bienvenida tras una larga jornada de trabajo. Por eso, cuando estos compañeros nos abandonan, dejan un vacío enorme que es prácticamente imposible llenar. Y esto, no sólo lo saben los dueños que hayan pasado por tan triste experiencia. Las empresas genéticas también lo saben, y por eso han diseñado una curiosa solución para que no tengas que decirle adiós a tu querida mascota: clonarla

La surcoreana Not you but you (Sooam Biotech) o la estadounidense ViaGen son las empresas pioneras en este tipo de servicios. Pero antes de entrar a valorar si nos parece una buena idea o si más bien nos pone los pelos de punta, vamos a empezar por el aspecto más objetivo…

¿En qué consiste la clonación de mascotas?

Primer paso: Criopreservación

El primer paso implica obtener muestras de células de nuestra mascota realizando una biopsia de la piel bajo anestesia. Lo ideal es planificar la clonación con tiempo y obtener la muestra cuando el animal aún está vivo, ya que la posibilidad de éxito será mayor. Pero si nuestro fiel compañero nos abandona de improviso, la refrigeración y la recogida de un mayor número de muestras pueden ser una alternativa viable.

Estas muestras deben ser refrigeradas y enviadas a la empresa lo más rápido posible. Ellos se encargarán de criopreservarlas, es decir, de mantenerlas congeladas en nitrógeno líquido para asegurar la viabilidad de las células durante largos períodos de tiempo. De esta manera, te permiten que te tomes tu tiempo para decidir si quieres seguir adelante con la clonación, o si prefieres guardar las células sólo por si acaso.

ViaGenPets.com

Segundo paso: Clonación

Las células recogidas en la biopsia son células somáticas, maduras y diferenciadas, que contienen la información genética del animal que queremos clonar. Por tanto, estas células aportarán las instrucciones (el ADN) para construir una copia genéticamente idéntica de nuestra mascota original.

Pero las células somáticas no tienen la capacidad de generar un ser vivo completo. Para solventar este problema, es necesario obtener un ovocito de otro animal que pertenezca a la misma especie que nuestra mascota. Esta célula reproductora aportará el entorno y la maquinaria necesarios para construir nuestra deseada copia.

Con estos ingredientes en nuestro poder, podemos comenzar la clonación propiamente dicha utilizando la transferencia nuclear de células somáticas. De manera normal, la información genética de un embrión viene dada por el ovocito y por el espermatozoide a partes iguales. Sin embargo, en este caso la información genética del embrión tiene que ser la de nuestra mascota. Por eso, el siguiente paso del proceso consiste en eliminar el núcleo del ovocito (enucleación), y sustituirlo por el núcleo de las células de nuestra mascota, utilizando para ello impulsos eléctricos (electrofusión). Et… Voilà! ¡Ya tenemos en una única célula los planos y las herramientas para comenzar a crear un nuevo individuo genéticamente idéntico a nuestra mascota!

Esta nueva célula, bajo los estímulos adecuados (químicos y eléctricos), se comportará como un embrión generado de manera natural. Es decir, tendrá la capacidad de dividirse y de formar todos los tejidos que constituirán un nuevo organismo.

Tercer paso: Transferencia embrionaria

Para que el recién creado embrión se desarrolle y dé lugar a un cachorro, hay que implantarlo en el útero de una hembra, que actuará como gestante subrogada (y que normalmente será la misma que aportó el ovocito). Pasados 30 días, una ecografía confirmará si el embarazo está en marcha. Si es así, a los 60 días nacerá un cachorrito clonado, genéticamente idéntico a nuestra mascota.

Hablemos de números…

Si estás pensando en clonar a tu mascota, te recomiendo que vayas comprando una hucha de tamaño generoso. La criopreservación puede suponer un desembolso inicial de 1.200-1.600$ al que hay que añadir una tasa anual de 100-300$ durante el tiempo que se conserven las muestras. Si se decide continuar con el proceso, el coste de la clonación dependerá de la especie: 25.000$ un gato, 50.000$ un perro y 85.000$ un caballo.

Pero, ¿por qué clonar una mascota?

Sin lugar a dudas, la principal razón que te puede llevar a tomar esta decisión es emocional. La clonación puede ayudar a superar la pérdida de una mascota al proporcionarte la sensación de que, parte de ella, sigue viva. Las empresas son plenamente conscientes de ello y lo dejan claro con frases como: “Soaam no sólo investiga sobre la clonación de perros, sino que cura los corazones rotos” o “El vínculo único y enriquecedor, el amor y la compañía, el sentimiento evocado por tu mascota; todo ello es difícil de replicar… ¡hasta ahora!”.

Existen además otros motivos más prácticos, como por ejemplo la clonación de animales con capacidades especiales como los perros policía o los perros de rescate.

No es oro todo lo que reluce…

Dejarse llevar por los sentimientos no tiene por qué ser algo negativo. Pero es importante conocer las limitaciones e implicaciones éticas de esta técnica antes de dejar a nuestra mascota en sus manos.

Lo primero de todo, hay que tener claro que el animal clonado no es la misma mascota que la de partida. Es cierto que la información genética va a ser exactamente la misma. Pero ojo, además de los genes, existen otros factores que pueden afectar a la apariencia (fenotipo) del animal. El ambiente, a través de la epigenética, puede afectar a la expresión génica, es decir, puede decidir qué genes están encendidos y cuáles permanecen apagados. Si conoces muy bien a un par de gemelos, seguro que encuentras matices que te permiten diferenciarlos ¿verdad? Pues es lo mismo que puede ocurrir entre la mascota original y la copia.  Además, los genes no determinan la personalidad del animal. Por eso, es posible que el comportamiento del nuevo miembro de la familia no se parezca en nada al que recordabas…

Pero además, en el caso de la clonación se plantean las mismas cuestiones éticas que rodean a las técnicas de reproducción asistida. Por un lado, la decisión de clonar una mascota frente a la adopción, puede hacer que cada vez sea más difícil encontrar un dueño para los animales ya existentes. No es un problema menor, teniendo en cuenta la superpoblación de animales que existe en nuestro entorno.

Además, para asegurar el éxito del proceso de clonación, habitualmente se generan y se implantan varios embriones, por lo que es posible que nazca más de un cachorro. Aunque las compañías aseguran que los clientes suelen quedarse con todos los cachorros, pueden renunciar a ellos. En ese caso, estaríamos contribuyendo a la superpoblación, sumando nuevos animales sin dueño que tendrán que encontrar un hogar a través de la adopción.

Finalmente, como hemos comentado, en este proceso es necesario contar con hembras que proporcionen los ovocitos y que actúen como gestantes subrogadas tras la transferencia embrionaria. Son hembras sometidas a tratamientos hormonales continuados y que habitualmente pasan por varias gestaciones. Aunque estos procesos son habitualmente seguros y controlados, no están exentos de complicaciones. Por ello no es fácil afirmar si es ético o no utilizarlas para este fin.

Entonces, ¿sí o no a la clonación?

No se me ocurre ningún debate ético en el que la respuesta final sea un simple “sí” o “no”. Y desde luego que no era ésa la finalidad de esta entrada. El primer paso para formarse una opinión es informarse. Ahora sabes qué es la clonación y cuáles son los pros y los contras de clonar a tu mascota. Dedica unos segundos a pensar en todo lo que acabas de leer y, ahora sí, ¡el debate está abierto!

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