¿Finges los orgasmos? ¡Tu cerebro te delata!

Un par de besos acalorados, un quitar la ropa de manera sexy, un me pongo encima de ti y de repente… «¡Sí, sí, sí! Ha sido maravilloso cariño» dice ella y c’est finni! Eso es todo lo que nos han explicado del orgasmo femenino.

Porque sí, el sexo siempre ha sido un tema tabú, pero si consideramos el sexo en general como un tabú ¿dónde situamos al orgasmo femenino? ¿En la caja de pandora? Pues ya es hora de que sea el protagonista ¿no creéis?

He intentado buscar por activa y por pasiva una definición de Orgasmo femenino, ya que como sabemos sin que nadie nos lo explique, es muy diferente al orgasmo masculino, entre otras cosas por diferencias anatómicas. Y lo único que he encontrado es una definición clásica que lo define como «un pico sensorial, variable y transitorio de intenso placer que crea un estado alterado de conciencia, que inicia con contracciones involuntarias y rítmicas de la musculatura pélvica estriada circunvaginal, seguido de contracciones uterinas y anales, finalizando con miotonía o relajación lenta; dichas contracciones resuelven parcial o totalmente la vasocongestión regional, para devenir todo ello en una sensación posterior de bienestar y contento». Un poquito intensita… ¿no creéis? Y el final de «bienestar y contento» me hace demasiada gracia. En fin, vamos a profundizar un poquito más…

Lo primero que tenemos que saber es que la respuesta sexual se divide en 4 etapas:

  1. Excitación: es el momento de la vasocongestión genital. Es decir, se produce un incremento en la cantidad de sangre en algunos tejidos, en el caso de las mujeres se produce en los senos y pezones, y en los labios internos y el clítoris.
  2. Meseta: Si después de la excitación continuamos con la actividad sexual entramos en esta etapa. En ella, se acelera el ritmo cardíaco y la respiración, aumenta la temperatura corporal y la vasocongestión y comienzan las contracciones musculares.
  3. Orgasmo: en este momento nuestra actividad fisiológica se dispara. La vagina, el útero, los músculos pélvicos y el ano comienzan a contraerse de manera rítmica. Su duración oscila entre los 6 y los 20 segundos.
  4. Resolución: es la fase de terminación. Poco a poco nuestra actividad vuelve a condiciones normales.

Así visto no parece para tanto ¿no? Pero… ¿por qué? Pues porque el orgasmo tal y como lo conocemos, esa sensación tan profunda de placer que nos ha llevado a llamarlo «La petite mort» («la pequeña muerte«) no se produce a nivel genital sino a nivel cerebral. Todos y cada uno de los pasos anteriores son controlados a nivel de nuestro sistema nervioso central.

¡¡Orgasmo cerebral!!

Lo primero que nos ocurre cuando estamos en una situación de deseo, es que nuestro cerebro se activa a nivel del tallo cerebral y comienza a liberar dopamina. La dopamina es un neurotrasmisor, es decir, una molécula que se libera en la sinapsis, o unión entre neuronas, con la función de trasmitir la información de unas a otras. Este neurotrasmisior es muy importante ya que regula muchas funciones en el cerebro, afecta a la respuesta emocional y la capacidad de experimentar dolor o placer. Es muy interesante destacar que así como en los hombres los niveles de dopamina desaparecen una vez finalizado el orgasmo, en las mujeres se mantienen concentraciones bajas durante más tiempo alargando este estado placentero. Además al final del orgasmo se libera oxitocina, la conocida como «hormona del amor», que nos produce calma y bienestar. La liberación de oxitocina también es más alta en el caso de las mujeres que de los hombres, de ahí que la mujeres siempre queramos «mimitos» después del orgasmo, cosa que no suele ocurrir en el caso de los hombres.

Además de esto, durante el orgasmo se activan varias zonas del cerebro, el núcleo accumbens, el cingulado anterior, el hipocampo, el hipotálamo y el área preóptica.  Además se desactivan zonas del cerebro que tienen que ver con la ansiedad, el miedo y la vigilancia. Hay estudios que afirman que la activación cerebral es mucho más alta durante el orgasmo que cuando hacemos ejercicios mentales. Y no me negaréis que es más divertido que hacer un sudoku…

En la imagen de la izquierda, tomada del sorprendente trabajo de Wise et al, en 2017, podemos observar las zonas cerebrales que se activan cuando tenemos un orgasmo. Hasta el momento de la publicación de este trabajo, la toma de imágenes cerebrales durante el orgasmo había sido muy difícil, ya que entre otras cosas, mientras se toman estas imágenes la cabeza tiene que estar completamente quieta. No sé vosotros, pero a mí se me ocurren pocos momentos en los que me resultara más difícil tener la cabeza quieta.

 

Por lo tanto… Cuando se finge un orgasmo, estas zonas del cerebro no se activan… ¡He ahí la prueba irrefutable! 

A parte de los importantes hallazgos en cuanto a las zonas de activación cerebral que se realizaron en este trabajo, una conclusión que me ha resultado muy curiosa de resaltar es que se obtuvieron los mismos resultados en mujeres que se provocaron a sí mismas los orgasmos que en aquellas a las que se lo provocaron sus parejas. Ahí lo dejo.

Pero… ¿El orgasmo femenino tiene alguna función?

El hecho de que una mujer pueda cumplir su función reproductora sin tener un orgasmo, cosa que no ocurre con los hombres, puede darnos la idea de que no tiene ninguna función. Sin embargo, como he repetido muchas veces, el cuerpo humano es una máquina perfecta, por lo tanto si tenemos más de 8000 terminaciones nerviosas situadas en el clítoris, será por algo ¿no creéis?

El hecho de recibir un estímulo de placer muy intenso a la hora de reproducirnos, garantiza que queramos reproducirnos, y como animales que somos estamos diseñados para cumplir ese cometido.

Además, aunque no sea exclusivamente necesario que una mujer tenga un orgasmo para quedarse embarazada, las contracciones vaginales y uterinas que se producen cuando lo tienen aumentan la fertilidad, ya que se cree que ayudan a que los espermatozoides lleguen a buen puerto.

Así que ya sabéis, si queréis mantener vuestro cerebro activo y joven… ¡Menos ejercicios mentales y más ejercicios carnales!

 

 

 

 

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